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Ubicados en el corazón del barrio histórico de Malá Strana, los Jardines Wallenstein constituyen uno de los más hermosos testimonios del barroco checo en Praga. Este remanso de paz, creado en el siglo XVII para el poderoso duque Albrecht von Wallenstein, ofrece a los visitantes una escapada refrescante entre esculturas majestuosas, fuentes elegantes y jardines a la italiana. Ya seas amante de la historia, apasionado de la arquitectura o simplemente busques tranquilidad durante tu estancia en la capital checa, la visita a los Jardines Wallenstein se impone como una etapa imprescindible para Visitar Praga auténticamente.
¿Por qué visitar los Jardines Wallenstein en Praga?
Los Jardines Wallenstein representan mucho más que un simple espacio verde en medio de la agitación urbana. Encarnan la grandeza y la ambición de una época pasada, la del barroco checo en su apogeo. Creados entre 1623 y 1630 para el generalísimo Albrecht von Wallenstein, estos jardines fueron concebidos para rivalizar con los esplendores del Castillo de Praga. Hoy abiertos gratuitamente al público de abril a octubre, ofrecen una inmersión auténtica en el arte paisajístico manierista italiano, adornado con esculturas barrocas notables y una arquitectura fascinante.
La visita a los Jardines Wallenstein te permite descubrir la Sala terrena con sus frescos mitológicos, el misterioso muro de estalactitas, una gran piscina central rodeada de estatuas creadas por el escultor veneciano Adriaen de Vries, así como pavos reales blancos en libertad que añaden al encanto del lugar. Adyacente al Palacio Wallenstein, que hoy alberga el Senado de la República Checa, este jardín histórico constituye una pausa cultural refrescante durante tu exploración del barrio de Malá Strana.

Historia de los Jardines Wallenstein
La visión grandiosa de Albrecht von Wallenstein
La historia de los Jardines Wallenstein comienza a principios del siglo XVII con Albrecht von Wallenstein, uno de los generales más poderosos y ricos de su época. Comandante en jefe de los ejércitos imperiales bajo Fernando II durante la Guerra de los Treinta Años, Wallenstein albergaba una ambición desmedida: construir un conjunto palaciego que rivalizara con la residencia real del Castillo de Praga, situado justo encima de Malá Strana.
Para realizar su proyecto grandioso, Wallenstein hizo adquirir y demoler no menos de 25 casas, 7 jardines, una fábrica de ladrillos y diversos terrenos entre 1623 y 1630. El resultado fue un complejo arquitectónico impresionante que incluía el Palacio Wallenstein y sus jardines a la italiana, diseñados en el estilo manierista que prevalecía entonces en Europa. La ambición del duque era clara: crear un testimonio duradero de su poder y prestigio, un lugar donde el arte y la naturaleza se conjugarían para maravillar a sus visitantes.
Una obra maestra del barroco checo
Elaborados entre 1620 y 1630 bajo la dirección de arquitectos italianos, los jardines encarnan la quintesencia del estilo barroco temprano checo. Ornados con esculturas realizadas por el célebre escultor veneciano Adriaen de Vries entre 1622 y 1625, los jardines se transformaron en un verdadero museo al aire libre. Estas obras de arte que representaban figuras mitológicas, divinidades antiguas y héroes legendarios testimoniaban el refinamiento artístico y la riqueza de su comitente.
Desafortunadamente, durante el saqueo de Praga por las tropas suecas en 1648, la mayoría de las esculturas originales fueron llevadas como botín de guerra. Hoy conservadas en el castillo de Drottningholm en Suecia, han sido reemplazadas por copias que adornan todavía los senderos de los jardines. A pesar de esta pérdida, el conjunto conserva toda su majestuosidad y permite a los visitantes impregnarse de la atmósfera fastuosa del siglo XVII.
Del palacio privado al Senado checo
Tras la muerte trágica de Albrecht von Wallenstein, asesinado en 1634 por orden del emperador Fernando II, el palacio y sus jardines conocieron diversos destinos. A lo largo de los siglos, el conjunto fue restaurado en varias ocasiones para preservar su diseño original adaptándose a las necesidades cambiantes. Hoy, el Palacio Wallenstein alberga el Senado de la República Checa, mientras que los jardines, abiertos al público desde hace varias décadas, ofrecen un remanso de tranquilidad apreciado por habitantes y turistas en busca de autenticidad para visitar Praga.
¿Qué ver en los Jardines Wallenstein?
1. La Sala terrena
La Sala terrena constituye una de las atracciones principales de los Jardines Wallenstein. Este pabellón abierto, creado entre 1623 y 1630, impresiona por sus magníficos frescos que ilustran escenas mitológicas en el estilo barroco temprano. Situado cerca de la entrada principal, este edificio ofrece una vista despejada del conjunto del jardín. Su arquitectura se caracteriza por arcos esbeltos y ornamentos delicados que testimonian el refinamiento artístico de la época. Los frescos de los techos representan escenas de la mitología grecorromana y atraen la atención de los visitantes por sus colores preservados y su composición dinámica.
2. El muro de estalactitas
El muro de estalactitas, situado en la parte norte de los jardines, representa una curiosidad barroca única en su género. Construido hacia 1625, reproduce una gruta artificial imitando formaciones calcáreas naturales. Este elemento arquitectónico fantasmagórico crea un efecto impactante de sombras y relieves. Al acercarte, podrás observar figuras fantásticas disimuladas entre las rocas ficticias. Este decorado tenía como objetivo sorprender y maravillar a los visitantes de la época, y sigue siendo hoy un testimonio fascinante del arte paisajístico manierista inventivo y de la imaginación desbordante de los creadores barrocos.
3. La gran piscina central
La gran piscina ocupa el centro de los Jardines Wallenstein y constituye el punto culminante de tu paseo. Concebida en la década de 1620, está rodeada de amplios senderos que permiten admirar la simetría perfecta del jardín a la italiana. En su centro se alza una fuente adornada con esculturas de inspiración antigua. Es un lugar privilegiado para observar los reflejos de las fachadas barrocas circundantes en el agua y disfrutar de una atmósfera serena a cualquier momento del día. Los visitantes aprecian especialmente sentarse en los bancos de alrededor para contemplar este cuadro viviente con toda tranquilidad.
4. Las estatuas barrocas
Las estatuas barrocas que jalonan los Jardines Wallenstein son copias de las obras originales del escultor veneciano Adriaen de Vries, creadas entre 1622 y 1625. Estas esculturas representan figuras mitológicas, divinidades antiguas y héroes legendarios que adornan los senderos y terrazas, ilustrando la grandeza buscada por el comitente. Cada escultura se distingue por su dinamismo, sus drapeados elaborados y su sentido del detalle notable. Aunque los originales fueron llevados a Suecia en 1648, las reproducciones instaladas durante el siglo XX permiten a los visitantes apreciar la disposición original y la atmósfera majestuosa querida por Wallenstein.
5. Los pavos reales en libertad
Los pavos reales blancos en libertad forman parte integrante del encanto vivo de los Jardines Wallenstein. Introducidos para realzar la atmósfera prestigiosa del lugar, se desplazan libremente entre los senderos y céspedes, atrayendo la mirada de los visitantes. Sus plumajes de un blanco radiante, especialmente espectaculares en período de cortejo, se combinan admirablemente con el esplendor barroco circundante. Observar estas aves majestuosas evolucionar cerca de las esculturas y de la gran piscina constituye un espectáculo único que recuerda el fasto del siglo XVII y añade un toque de vida y movimiento a este cuadro histórico.
6. El Palacio Wallenstein
El Palacio Wallenstein, construido entre 1623 y 1630, domina el sitio y fue la residencia principal de Albrecht von Wallenstein, generalísimo del emperador Fernando II (Letenská 123/4, 118 00 Malá Strana, calificado 4,5/5 en Google para más de 8.000 reseñas). Su arquitectura barroca impresiona por sus dimensiones grandiosas y sus decorados interiores ricamente ornamentados. Hoy, el edificio alberga el Senado de la República Checa, pero algunas salas permanecen accesibles al público durante visitas guiadas organizadas de manera puntual. La gran sala, con sus frescos y bóvedas pintadas, testimonia el fasto de la época y la ambición de su comitente.
7. La Sala de equitación
La Sala de equitación, construida hacia 1630, subraya la importancia otorgada a las artes ecuestres por Albrecht von Wallenstein, gran aficionado a los caballos. Este lugar de entrenamiento y demostraciones se distingue por sus vastas proporciones y sus galerías trabajadas. Hoy, el edificio acoge a veces exposiciones temporales, permitiendo a los visitantes descubrir este marco histórico bajo una nueva luz. Esta sala testimonia la vida fastuosa llevada en el palacio en el siglo XVII, donde los nobles organizaban regularmente espectáculos ecuestres para impresionar a sus invitados.
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Información práctica para visitar los Jardines Wallenstein
1. Horarios de apertura
Los Jardines Wallenstein están abiertos de forma estacional, de abril a octubre. Entre semana (lunes a viernes), los jardines reciben a los visitantes de 7h a 19h, mientras que los fines de semana y días festivos, la apertura está ligeramente desplazada de 9h a 19h. Se aconseja verificar los horarios exactos antes de tu visita, ya que pueden variar en función de eventos oficiales organizados en el Senado o condiciones meteorológicas excepcionales. Ten en cuenta que los jardines están cerrados de noviembre a marzo, período durante el cual se efectúa el mantenimiento y la preservación de los espacios.
2. Tarifas
La entrada a los Jardines Wallenstein es completamente gratuita, lo que los convierte en una actividad accesible para todos los presupuestos durante tu estancia en Praga. Puedes disfrutar libremente de este remanso de paz barroco sin desembolsar el menor euro. Si deseas también visitar el interior del Palacio Wallenstein, se organizan visitas guiadas puntualmente por el Senado checo, generalmente mediante una tarifa módica o a veces gratuitamente durante jornadas de puertas abiertas. Infórmate en el sitio oficial del Senado para conocer las fechas disponibles.
3. ¿Dónde se encuentran los Jardines Wallenstein?
Los Jardines Wallenstein están situados en el corazón del barrio histórico de Malá Strana, en la orilla izquierda del Vltava. Su dirección exacta es: Letenská 123/4, 118 00 Malá Strana, Praga 1, República Checa. Idealmente posicionados a unos 700 metros del célebre Castillo de Praga y a unos diez minutos a pie del pintoresco Puente de Carlos, los jardines se integran perfectamente en un itinerario de visita del centro histórico. Para llegar fácilmente, toma la línea A del metro y baja en la parada Malostranská, situada a solo cinco minutos de caminata de la entrada de los jardines.
4. ¿Cómo llegar?
Varias opciones se presentan para llegar a los Jardines Wallenstein. En metro, toma la línea A y baja en Malostranská, luego camina unos cinco minutos para alcanzar la entrada. En tranvía, las líneas 12, 18, 20, 22 y 23 sirven también a la parada Malostranská, a pocos pasos de la atracción. Para los amantes de la caminata, desde el Puente de Carlos o el centro histórico, basta con bordear el Vltava durante unos diez minutos en dirección a Malostranské náměstí. Si prefieres la comodidad, los taxis y VTC pueden dejarte directamente cerca de los jardines. La accesibilidad de los lugares los convierte en una etapa fácil de integrar en tu circuito para visitar Praga.
5. Mejor momento para visitar
Para aprovechar plenamente la serenidad de los Jardines Wallenstein, privilegia una visita temprano por la mañana o al final del día, cuando la afluencia es menor y la luz pone particularmente en valor las esculturas barrocas y las piscinas. Los días de semana son generalmente menos frecuentados que los fines de semana y días festivos, especialmente en temporada alta turística. Puedes contar aproximadamente una a dos horas para explorar los jardines a ritmo tranquilo, tomar fotos e impregnarte de la atmósfera pacífica del lugar. No olvides que los jardines cierran por la tarde, así que planifica tu visita en consecuencia.
6. Consejos para tu visita
Para una visita agradable, lleva zapatos cómodos adaptados para caminar, ya que el suelo puede ser irregular en algunos lugares. Prevé vestimenta adaptada al clima, pues parte de la visita se desarrolla al aire libre. Trae tu cámara fotográfica para inmortalizar las esculturas, los pavos reales y las perspectivas magníficas del palacio. Si viajas ligero, ten en cuenta que no hay vestuario ni consigna para objetos voluminosos en el lugar. La toma de fotografías está autorizada, pero procura mantenerte discreto y respetuoso con los demás visitantes. Finalmente, aunque la entrada es gratuita, siempre es aconsejable llevar una pieza de identidad contigo durante tus desplazamientos en Praga.

Anécdotas y leyendas de los Jardines Wallenstein
1. Una ambición desmedida
Albrecht von Wallenstein no hacía nada a medias. Cuando decidió construir su palacio y sus jardines, su objetivo era claro: rivalizar con el Castillo de Praga mismo. Para lograrlo, no dudó en hacer demoler un barrio entero, adquiriendo 25 casas, 7 jardines y diversos terrenos. Esta ambición desmedida testimonia el poder y la riqueza del generalísimo, pero también su orgullo que, según algunos, contribuyó a su caída trágica. Hoy, los visitantes pueden aún percibir esta grandeza en cada rincón de los jardines.
2. El misterio del muro de estalactitas
El célebre muro de estalactitas artificiales intriga por sus formas insólitas y sus relieves extraños. Según diversas leyendas locales, se pueden distinguir siluetas de animales y rostros que nutren el imaginario colectivo. Algunos cuentan que este decorado mineral escondería secretos esotéricos o mensajes codificados dejados por los arquitectos de la época. Aunque estas historias pertenecen más al folclore que a la realidad histórica, añaden una dimensión misteriosa a la visita e incitan a los visitantes a escrutar atentamente los detalles de esta curiosidad barroca.
3. Los pavos reales blancos, símbolos de prestigio
Al deambular por los senderos, verás majestuosos pavos reales blancos que evolucionan libremente. Estas aves fueron introducidas en la época de Wallenstein para impresionar a los visitantes y simbolizar el prestigio y el poder del propietario. Su blancura radiante ofrecía un contraste impactante con los decorados barrocos circundantes, reforzando el carácter fastuoso del lugar. Hoy todavía, estos descendientes de los primeros pavos reales del jardín perpetúan la tradición y deleitan a los visitantes por su elegancia natural.
4. Las esculturas en el exilio
Las imponentes estatuas de Adriaen de Vries, antaño instaladas en los jardines, fueron llevadas por los suecos durante el saqueo de Praga en 1648, durante la fase final de la Guerra de los Treinta Años. Hoy, puedes encontrar estas obras maestras originales en el castillo de Drottningholm en Suecia, donde se exponen como trofeos de guerra. Esta ausencia recuerda la historia agitada de los conflictos europeos del siglo XVII, donde botines artísticos y rivalidades políticas se encontraban frecuentemente. Las copias actuales, aunque de gran calidad, no reemplazan totalmente el valor histórico de los originales.
5. Una sala de espectáculo barroco
La Sala Terrena, esta gran galería abierta, servía antaño de marco a las representaciones teatrales y musicales. En la más pura tradición barroca, se organizaban puestas en escena fastuosas, acompañadas de conjuntos instrumentales y trajes refinados. Los frescos mitológicos que adornan los techos creaban una atmósfera propicia para los espectáculos grandiosos que entretenían a los invitados de alto rango del duque. Estos eventos culturales ilustraban el refinamiento y el gusto por las artes de Albrecht von Wallenstein, quien deseaba hacer de su palacio un centro cultural radiante.
¿Qué hacer alrededor de los Jardines Wallenstein?
1. Explorar el barrio de Malá Strana
Después de tu visita a los jardines, tómate el tiempo para pasear por las callejuelas pintorescas de Malá Strana, el « lado pequeño » de Praga. Este barrio barroco rebosa de palacios elegantes, iglesias majestuosas y plazas encantadoras. No te pierdas la Iglesia de San Nicolás (Malostranské náměstí 25, 118 00 Malá Strana, calificada 4,7/5 en Google para más de 15.000 reseñas), obra maestra del barroco praguense, ni el célebre Muro John Lennon (Velkopřevorské náměstí, 100 00 Malá Strana), símbolo de paz y libertad. Para una experiencia óptima, sigue el itinerario Ryo que te guía a través de todos los imprescindibles del barrio.
2. Visitar el Castillo de Praga
A solo 700 metros de los Jardines Wallenstein, el Castillo de Praga se impone como una visita imprescindible (Hradčany, 119 08 Praha 1, calificado 4,6/5 en Google para más de 150.000 reseñas). Este complejo monumental, uno de los castillos antiguos más grandes del mundo, alberga la Catedral de San Vito, el Antiguo Palacio Real y la famosa Callejuela del Oro. Prevé al menos medio día para explorar sus patios, sus palacios y sus jardines. La subida desde Malá Strana ofrece puntos de vista espectaculares sobre la ciudad. La audioguía Ryo incluye este sitio mayor en su recorrido, permitiéndote descubrir su historia fascinante de manera lúdica.
3. Cruzar el Puente de Carlos
A unos diez minutos de caminata de los jardines, el Puente de Carlos constituye uno de los símbolos más emblemáticos de Praga (Karlův most, 110 00 Staré Město, calificado 4,7/5 en Google para más de 180.000 reseñas). Este puente medieval peatonal, ornado con 30 estatuas barrocas, conecta Malá Strana con la Ciudad Vieja ofreciendo vistas magníficas sobre el Vltava y los tejados de Praga. Privilegia una visita temprano por la mañana o al atardecer para evitar las multitudes y disfrutar de una atmósfera más íntima. Los músicos callejeros y artistas que animan el puente añaden al encanto de este cruce inolvidable.
4. Relajarse en el parque de Petřín
Para continuar en un ambiente verdoso, dirección a la colina de Petřín y su vasto parque arbolado. A unos 15 minutos a pie de los Jardines Wallenstein, este pulmón verde ofrece senderos de paseo agradables, jardines floridos y puntos de vista panorámicos sobre Praga. En la cumbre, no te pierdas la Torre Petřín, una réplica miniatura de la Torre Eiffel que ofrece una vista de 360° sobre la capital checa tras la ascensión de sus 299 escalones. El funicular de Petřín facilita la subida para quienes prefieren economizar fuerzas. Un lugar ideal para hacer picnic y renovarse lejos de la agitación urbana.
5. Descubrir la isla Kampa
Situada entre el Puente de Carlos y los Jardines Wallenstein, la isla Kampa constituye una escala encantadora durante tu exploración de Malá Strana. Apodada la « Venecia praguense » debido a sus canales y su atmósfera romántica, esta isla alberga el Museo Kampa dedicado al arte moderno y contemporáneo, así como las célebres esculturas de bebés gigantes de David Černý que trepan por la torre de televisión. Sus orillas pacíficas invitan al paseo y ofrecen hermosas perspectivas sobre el río. La isla acoge también cafés y restaurantes donde podrás hacer una pausa gastronómica.
A lo largo de tu exploración de los alrededores, no olvides que el itinerario Ryo para visitar Praga te acompaña de manera interactiva, permitiéndote descubrir estos lugares de interés con explicaciones enriquecedoras y anécdotas cautivadoras. Déjate guiar para no perderte nada de los tesoros ocultos del barrio de Malá Strana y sus alrededores.

¿Dónde alojarse cerca de los Jardines Wallenstein?
Para visitar los Jardines Wallenstein y aprovechar plenamente tu estancia en Praga, alojarse en el barrio de Malá Strana representa una elección ideal. Este barrio pintoresco y central te permite llegar a los jardines en solo 5 a 10 minutos a pie. Además, estarás cerca inmediato de las principales atracciones de Praga como el Castillo, el Puente de Carlos y la isla Kampa. Si buscas alternativas, los barrios de Staré Město (la Ciudad Vieja) y Josefov ofrecen también buenas opciones de alojamiento. Están ligeramente más alejados pero proponen un acceso fácil en tranvía o un agradable paseo de unos 20 minutos a través del centro histórico. Estos barrios rebosan de hoteles con encanto, apartamentos cómodos y albergues acogedores adaptados a todos los presupuestos, permitiéndote vivir una experiencia auténtica en el corazón de la capital checa.
En conclusión, la visita a los Jardines Wallenstein se impone como una experiencia imprescindible durante tu estancia en Praga. Esta joya barroca, testigo de la ambición de un hombre y del esplendor de una época, ofrece mucho más que un simple paseo por un espacio verde. Entre historia fascinante, arquitectura notable y atmósfera pacífica, los jardines constituyen un remanso de serenidad en el corazón de la efervescencia turística de Malá Strana. Ya seas apasionado del arte, amante de la naturaleza o simple curioso, este lugar gratuito y accesible te reserva hermosos descubrimientos. Para una inmersión completa en el universo praguense, no dudes en seguir el itinerario audioguiado Ryo que integra los jardines en un recorrido enriquecedor a través de los sitios más hermosos de la capital checa. Praga te espera con sus tesoros barrocos y sus secretos milenarios, así que déjate guiar y saborea cada instante de esta aventura cultural única.
FAQ : Tus preguntas sobre los Jardines Wallenstein
¿Son gratuitos los Jardines Wallenstein?
Sí, la entrada a los Jardines Wallenstein es completamente gratuita. Puedes disfrutar libremente de este magnífico espacio barroco sin desembolsar el menor euro, lo que los convierte en una actividad ideal para todos los presupuestos durante tu visita a Praga.
¿Cuáles son los horarios de apertura de los jardines?
Los Jardines Wallenstein están abiertos de abril a octubre. Entre semana (lunes a viernes), reciben a los visitantes de 7h a 19h. Los fines de semana y días festivos, la apertura es de 9h a 19h. Los jardines están cerrados de noviembre a marzo para el mantenimiento invernal.
¿Cuánto tiempo prever para la visita?
Prevé aproximadamente una a dos horas para explorar tranquilamente los Jardines Wallenstein, admirar las esculturas, la piscina, la Sala terrena y observar los pavos reales blancos. Este tiempo te permitirá también tomar fotografías e impregnarte de la atmósfera pacífica de los lugares.
¿Cómo acceder a los Jardines Wallenstein?
Los jardines son fácilmente accesibles en metro (línea A, parada Malostranská) o en tranvía (líneas 12, 18, 20, 22, 23). Desde el Puente de Carlos o el centro histórico, cuenta aproximadamente 10 minutos de caminata. La dirección exacta es: Letenská 123/4, 118 00 Malá Strana.
¿Se puede visitar el interior del Palacio Wallenstein?
El Palacio Wallenstein alberga hoy el Senado de la República Checa. Algunas salas son accesibles al público durante visitas guiadas organizadas puntualmente, generalmente los fines de semana o durante jornadas de puertas abiertas. Infórmate en el sitio oficial del Senado checo para conocer las fechas disponibles.
¿Son accesibles los jardines para personas con movilidad reducida?
Sí, algunos acondicionamientos han sido previstos para facilitar el acceso a personas con movilidad reducida, aunque algunas zonas pueden permanecer de difícil acceso debido al suelo irregular típico de los jardines históricos. Se recomienda informarse en el lugar para conocer los itinerarios más adaptados.
¿Se puede hacer picnic en los jardines?
Consumir un tentempié ligero está generalmente tolerado en los Jardines Wallenstein, pero los picnics importantes están desaconsejados para preservar la limpieza y tranquilidad de los lugares. Procura respetar el entorno y llevarte tus desechos.
¿Están autorizados los animales de compañía?
El acceso a los Jardines Wallenstein con un animal de compañía está generalmente limitado. Es preferible informarse sobre las reglas vigentes antes de tu visita, ya que ciertas zonas pueden estar prohibidas a los perros por razones de preservación del sitio y respeto hacia otros visitantes.
¿Se pueden tomar fotografías en los jardines?
Sí, la fotografía está libremente autorizada en los Jardines Wallenstein para uso personal. Sin embargo, el uso de drones o material profesional necesita una autorización previa. Mantente discreto y respetuoso con los demás visitantes durante tus tomas.
¿Cuál es el mejor momento para visitar los jardines?
Para aprovechar plenamente la serenidad de los Jardines Wallenstein, privilegia una visita temprano por la mañana o al final del día, cuando la afluencia es menor. Los días de semana están generalmente menos frecuentados que los fines de semana. La luz rasante de la mañana o de la tarde pone particularmente en valor las esculturas y crea una atmósfera mágica.