Altes Rathaus

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De todo lo que Bamberg tiene para ofrecer, el Altes Rathaus es sin duda su edificio más emblemático, y no es ninguna exageración: a quién se le ocurre construir un ayuntamiento sobre un pilar de puente, y además en pleno siglo XIV. En aquella época, Bamberg era un campo de rivalidades entre dos mundos opuestos: por un lado, la ciudad episcopal de la colina, justo frente a ti, y por el otro, la ciudad burguesa de la isla, que acabas de dejar atrás. Según una leyenda local, el obispo se negó a ceder parte de sus tierras para construir un ayuntamiento. Indignados pero muy ingeniosos, los ciudadanos clavaron estacas en el río Regnitz para crear un islote artificial donde levantar el edificio público. Sea cual sea la verdad, el ayuntamiento aparece mencionado por primera vez en 1387, aunque cincuenta años después quedó arrasado por un incendio. Entre 1744 y 1756, el arquitecto Johann Küchel eliminó su aspecto gótico y lo transformó con nuevos aires barrocos y rococó, momento en el que se añadieron las primeras pinturas en trampantojo. Y aún hoy hay un detalle que sigue divirtiendo a quienes pasan por aquí: en la parte inferior de la fachada, a tu izquierda, verás la pierna de uno de los pequeños querubines, esculpida en relieve y sobresaliendo del fresco, tan sorprendente como la propia historia del lugar.

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