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Con uno de los cascos históricos mejor conservados de Europa, Bamberg es prácticamente el ejemplo perfecto de una ciudad que ha mantenido su trazado medieval. Una singularidad que no pasó desapercibida para la UNESCO, que en 1993 incluyó su casco antiguo en la lista del Patrimonio Mundial. En total, son 142 hectáreas divididas en tres áreas: Inselstadt, la ciudad de la isla; Gärtnerstadt, la ciudad de los horticultores; y Bergstadt, la ciudad en la colina. Justo en esta última es donde estás paseando ahora mismo. Y no es para menos: este barrio tiene un encanto desbordante. Plazas llenas de recovecos, callecitas medievales empedradas con mucho carácter, cervecerías donde la cerveza corre sin parar y más de mil edificios catalogados, algunos tan suntuosos que bien podrían pasar por palacios. Una mezcla entre la burguesía acomodada y la tradición artesanal, legado de quienes vivieron aquí en el pasado, que hace de Bamberg una ciudad fascinante y auténtica en cada uno de sus detalles.






