

Construida sobre siete colinas del paisaje franconio y atravesada por varios brazos de río, Bamberg es tan espléndida como dispersa, lo que se traduce en una gran variedad de barrios: la ciudad alta, la ciudad de los horticultores o la ciudad de la isla. Y donde hay isla, hay agua, y con un poco de lógica, quizá pesca. En esta ciudad medieval alemana, la deducción es totalmente cierta, y aún más en el lugar donde te encuentras. Este rincón verde, romántico y pintoresco es conocido con cariño como la “Pequeña Venecia”, o Klein Venedig, si te animas a pronunciarlo en alemán. Hoy es un lugar perfecto para pasear, pero en su día era otro mundo por completo: aquí estaba el barrio de los pescadores. En los muelles de madera de la orilla opuesta se secaba el pescado y también se construían algunos barcos. Aunque todo aquello desapareció, el lugar ha conservado lo mejor de su esencia: una hilera de casas de entramado de madera, en su mayoría medievales, con diminutos jardincillos que dan directamente al río Regnitz. Es el escenario ideal para una foto sin artificios, de esas que confirman que, a veces, las cosas más sencillas son las más valiosas.






