

A tu derecha, en los números 37 y 39, se alza el Hôtel Van den Steen, una auténtica joya del Mont Saint-Martin y uno de los lugares más notables de Lieja. Este edificio resume más de cuatro siglos de historia, entre arquitectura renacentista, transformaciones neoclásicas y usos modernos. Fue construido a comienzos del siglo XVI por Gérard Chevalier y ya mostraba los rasgos del Renacimiento liejense: una combinación armoniosa de ladrillo y piedra caliza. Con el paso de las generaciones, se convirtió en la residencia de la familia Van den Steen, un linaje noble establecido en Lieja desde el siglo XVI, que lo mantuvo en propiedad durante más de doscientos años. Sus armas y su lema “Obrando con rectitud, no temes a nadie” reflejan bien el espíritu de esta casa aristocrática. En el siglo XVIII, el arquitecto Jacques-Barthélemy Renoz, uno de los más célebres de la ciudad, le dio un aire nuevo. A él se debe el portal monumental de estilo neoclásico, enmarcado por columnas toscanas y rematado por un elegante entablamento. La fachada del cuerpo principal, organizada en cinco aberturas, tres niveles y un tejado con pequeñas ventanas sobresalientes, conserva un refinado adorno con balcones de hierro forjado y una franja geométrica muy original. Pero la historia no acaba ahí. Tras permanecer en la familia durante siglos, el edificio fue parcelado en el siglo XIX y luego transformado. En el XX, parte del inmueble albergó un restaurante prestigioso muy conocido por los liejenses: el Clou Doré. Hoy es una residencia contemporánea de alto nivel, prueba de que el patrimonio puede adaptarse a la vida actual sin perder su alma. El Hôtel Van den Steen no está abierto al público, pero bien merece detenerse un instante a contemplar su fachada discreta e imaginar la vida de aquellas familias nobles e ilustradas que lo habitaron. Entre herencia renacentista, elegancia clásica y reconversión moderna, encarna a la perfección la riqueza y la continuidad del patrimonio del Mont Saint-Martin.






