Place du Marché

La estatua de Pedro el Grande es un monumento relativamente reciente, pero recuerda un episodio destacado de la historia de Lieja. En junio de 1717, el zar de Rusia, Pedro I, también conocido como Pedro el Grande, hizo escala aquí en el marco de su gran viaje por Europa. En aquel entonces, el principado de Lieja lo recibió con gran pompa, consciente de la importancia de este soberano que buscaba modernizar su imperio inspirándose en los conocimientos y técnicas occidentales. Pedro el Grande pasó además casi un mes en Spa, en una cura termal para tratar su salud siguiendo los consejos de sus médicos. Aquella estancia contribuyó a la fama internacional de la ciudad balnearia, que aún es recordada gracias a Piedro el Grande. La estatua que ves fue inaugurada en 2017, con motivo de los 300 años de aquella visita. Es obra del escultor ruso-neerlandés Alexander Taratynov y fue un regalo de la Federación de Rusia en colaboración con las autoridades de Lieja. Realizada en bronce, muestra al zar de pie, en una actitud solemne que subraya su papel de reformador y constructor. Su ubicación tampoco es casual: se alza en la plaza Saint-Pierre, o San Pedro, no muy lejos del Palacio de los Príncipes-Obispos, el lugar donde Pedro el Grande fue recibido en 1717. De este modo, Lieja se une a ciudades como Bruselas, Amberes o Spa, que también han erigido monumentos en memoria del paso del zar. Hoy, esta estatua no solo recuerda un episodio diplomático del siglo XVIII: también simboliza el diálogo cultural entre Rusia y Bélgica, y atrae a numerosos visitantes, especialmente rusos, que siguen las huellas de su gran soberano en Europa. Al contemplarla, ves mucho más que un bronce: un testimonio de la vocación internacional de Lieja y de su papel, ya entonces, como cruce de culturas europeas.

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