

©Dan Lundberg CC BY-SA 2.0.
Frente a ti se alza el Bund Bull, uno de los símbolos modernos más conocidos de Shanghái. Esta imponente escultura de bronce, de más de tres metros de altura y seis toneladas de peso, fue creada por el escultor ítalo-estadounidense Arturo Di Modica, el mismo autor del Charging Bull de Wall Street. Instalado aquí en 2010, poco antes de la Exposición Universal, el taureau fue encargado para representar la fuerza y la vitalidad de la economía china contemporánea. Pero, a diferencia de su “primo” neoyorquino, el toro de Shanghái mira hacia arriba, con la cabeza erguida y la cola en espiral apuntando al cielo: un gesto optimista que simboliza una economía en pleno auge. Su tono rojizo evoca la suerte y la prosperidad, valores profundamente arraigados en la cultura china. Muy pronto, el Bund Bull se convirtió en una auténtica atracción: muchos habitantes pasan a tocarlo para atraer la buena fortuna, sobre todo en los cuernos —y, a veces, en otras partes que también se consideran propicias. Situado frente a los antiguos edificios coloniales del Bund, ilustra a la perfección la transformación de Shanghái: de ser una ciudad dominada por los bancos extranjeros en el siglo XIX, ha pasado a convertirse en una capital financiera global, segura de sí misma y orientada hacia el futuro.






