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Estás en uno de los paseos más agradables de Seúl, a lo largo de un río que ha marcado la historia de la ciudad. Fue precisamente gracias a este río, al que se le atribuía la capacidad de hacer fluir las buenas energías, que Seúl fue elegida como capital cuando la dinastía Joseon llegó al poder. En aquel entonces no era más que un pequeño arroyo, pero pronto fue rehabilitado: el rey mandó construir puentes, instalar un sistema de drenaje y acondicionar las orillas. En el siglo XX, tras la guerra de Corea, el río se volvió sucio y maloliente, y se decidió cubrirlo por completo para construir una autopista. Era una señal del proceso de modernización que vivía la ciudad, pero también una manera de ocultar la pobreza que se había asentado en sus márgenes. No fue hasta 2005 que el entonces alcalde de Seúl, Lee Myung Bak —quien más tarde sería presidente del país en 2008—, redescubrió el río oculto y decidió recuperarlo para convertirlo en un agradable paseo en pleno centro. Eliminó la autopista y la sustituyó por las dos vías que hoy flanquean el cauce. Actualmente, el río ofrece casi 11 kilómetros de recorrido en el corazón de Seúl, muy valorado tanto por los habitantes como por los visitantes… ¡e incluso por la biodiversidad, que ha regresado con fuerza gracias al proyecto! A lo largo del paseo verás murales, puentes de piedra, instalaciones artísticas y, al anochecer, un juego de luces sobre el agua que hace que este lugar se vuelva aún más mágico. Aquí estás en el tramo final, pero no dudes en explorar el resto del recorrido: ¡realmente merece la pena!






