

Dongsipjagak
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Esta pequeña construcción en medio de la carretera es en realidad una antigua torre de vigilancia que formaba parte del palacio real. Los muros que la unían al resto del recinto fueron destruidos durante la ocupación japonesa, por eso hoy está aislada, justo en medio de una intersección, aunque en su época el palacio llegaba hasta aquí. Aun así, esta torre sigue siendo un verdadero vestigio del pasado de Seúl, un testimonio vivo de la historia de la capital. De noche, se ilumina con una luz muy especial que resalta los detalles del techo interior, decorado con los colores tradicionales de los templos coreanos.






