

©Christian Pirkl CC BY-SA 4.0 <https://creativecommons.org/licenses/by-sa/4.0/deed.fr>via Wikipedia Commons
Y no, no es una broma, realmente existe un pequeño lugar de culto en La Habana, dedicado al ilustre Napoleón Bonaparte. Se fundó en 1961, gracias a la colaboración de dos amantes de la historia y el arte cubanos. Por un lado, el gran comerciante de azúcar y multimillonario, Julio Lobo. Y por otro, el político y escritor, Orestes Ferrara. Juntos, consiguieron reunir una vasta colección de casi 8000 objetos en torno al estadista francés, valorada en 8 millones de dólares en 1986. La mayoría de los objetos fueron desenterrados en una subasta, y abarcan el periodo comprendido entre la Revolución Francesa, y el Segundo Imperio. En cuanto a la elección del lugar, no existe ningún vínculo particular con Napoleón. Esta casa, inspirada en el estilo de los palacios renacentistas florentinos, del siglo XVI, es en realidad la antigua residencia de Orestes Ferrara. Aparte del conjunto de maravillas artísticas e históricas expuestas, a las que sólo se puede acceder comprando una entrada, el edificio ofrece vistas ininterrumpidas de la ciudad.






