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Antes de bajar a los muelles para disfrutar de un paseo junto al agua, te presento a Ivan Hribar, probablemente el alcalde más emblemático de Ljubljana. Dirigió la ciudad entre 1896 y 1910, justo después del terrible terremoto, y a él se le debe en gran parte la imagen moderna de la capital. Visionario y enérgico, en apenas catorce años duplicó el tamaño de Ljubljana y puso en marcha su primer plan urbanístico. Durante su mandato se construyeron puentes y grandes edificios de estilo Secesión, además de escuelas, hospitales, baños públicos, una red de tranvías eléctricos e incluso una central que llevó luz a las calles. También creó nuevos espacios verdes, porque para él una ciudad necesitaba tener sus “pulmones”. En definitiva, gracias a su empuje y a su mentalidad abierta, Ljubljana dejó de ser una ciudad provincial para convertirse en una capital ambiciosa. La estatua que ves fue instalada en 2010 para conmemorar el centenario del fin de su mandato. La obra, del escultor Mirsad Begić, lo representa en el momento decisivo en que consiguió del emperador el permiso para reconstruir Ljubljana tras el seísmo. Y con eso ya conoces a uno de los grandes protagonistas de la ciudad.






