

Puente Triple
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Si hay un lugar que simboliza Ljubljana, es este. Aquí te encuentras justo en el cruce entre dos ciudades: de un lado, la vieja Ljubljana medieval con sus callejuelas estrechas, y del otro, la parte moderna levantada después del gran terremoto de 1895. Para unir estos dos mundos se construyó el famoso Puente Triple. Al principio solo había uno, un puente de piedra terminado en 1842. Imagina cómo era entonces, con carros, carruajes y los primeros vehículos a motor cruzando sin parar. Con el crecimiento de la ciudad, aquel paso se quedó muy estrecho y congestionado. Fue entonces, en los años treinta, cuando entró en escena el arquitecto Jože Plečnik. En lugar de derribar el puente original, tuvo una idea brillante: añadir otros dos, uno a cada lado, pensados solo para peatones. El del centro seguía destinado al tráfico, mientras que los paseantes podían caminar tranquilamente por las pasarelas laterales. Así nació un puente único en su estilo, que combinaba modernidad y convivencia. Como en todas sus obras, Plečnik cuidó cada detalle: sustituyó las viejas barandillas por barandas de piedra, instaló faroles elegantes y creó escaleras que bajaban hasta las terrazas junto al río. Lo que era un simple cruce se convirtió en un auténtico escenario urbano. Desde que el centro se hizo peatonal en 2007, todo el puente quedó reservado a los transeúntes. Al final, un problema de tráfico terminó transformándose en una de las atracciones turísticas más emblemáticas de la ciudad.






