

El convento de las Dueñas
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Desde el punto de vista cultural y religioso, una visita a Salamanca no está completa sin una parada en el convento de las Dueñas. Según los registros, la historia de este lugar comenzó en 1419, cuando Doña Juana Rodríguez Maldonado heredó las tierras y su casa señorial a las monjas de la Orden de las Dominicas. Las monjas, agradecidas por este gesto, pusieron inmediatamente en valor su nueva propiedad, creando un monasterio para damas nobles, conocidas como dueñas. Con la ayuda de varias donaciones, entre ellas las de los Reyes Católicos, el lugar tuvo varias ampliaciones en el siglo XVI. Así se construyó un claustro de dos pisos, ricamente decorado en estilo renacentista. También hay una iglesia gótica, cuya portada de entrada, suntuosamente decorada, es un bello ejemplo del arte plateresco. Para verla, basta con caminar a lo largo del edificio y girar a la izquierda en el siguiente cruce. Protegido durante mucho tiempo por el secreto, el convento de las Dueñas sigue siendo hoy un lugar de oración y estudio para las monjas dominicas, además de un bien de interés cultural.






