

Shutterstock
Date la vuelta un momento: estás frente al Palacio del Marqués de Salvatierra, un palacio señorial barroco escondido en uno de los rincones más pintorescos del Ronda antiguo. El interior es una residencia privada y no se puede visitar, pero su fachada basta para justificar la parada: data del siglo XVIII y presenta la estructura clásica de un gran portal de piedra enmarcado por columnas corintias, coronado por un balcón de hierro forjado y por el escudo de la familia Salvatierra. Si alzas la vista verás lo que hace realmente único a este edificio: las cuatro pequeñas figuras desnudas que sostienen el frontón, inspiradas en representaciones de pueblos originarios de América, dos hombres y dos mujeres. Este conjunto escultórico, creado en una época en la que la riqueza de familias como los Salvatierra procedía en parte de los territorios coloniales, expresa de manera muy directa la relación de poder entre España y sus posesiones de ultramar: esos cuerpos tallados parecen cargar con el peso del escudo nobiliario situado encima, casi como una imagen de la dominación colonial. Hoy el palacio sigue siendo una propiedad privada protegida como patrimonio, pero puedes detenerte unos minutos para observar sus detalles antes de continuar el recorrido.






