
Neon Museum
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Aquí vamos a continuar la visita siguiendo todo recto, pero ten en cuenta que si giras a la derecha en este bulevar, a menos de un kilómetro encontrarás el Neon Museum, un lugar emblemático de la ciudad. Fundado en 1996, el museo tiene como misión preservar los letreros luminosos que han dado forma a la identidad visual de Las Vegas. Desde 2012 recibe al público en un campus de más de dos acres, al norte de Fremont Street. Su lema lo resume perfectamente: “We Are The Story of Las Vegas”. Su principal atracción es el Neon Boneyard, literalmente el “cementerio de neones”. Allí descansan más de 250 letreros históricos, algunos restaurados y encendidos de nuevo, otros conservados tal como fueron encontrados. Stardust, Riviera, Flamingo, Tropicana… cada uno cuenta un capítulo de la historia de Las Vegas, desde los años 30 hasta hoy. El museo también ofrece una experiencia inmersiva muy espectacular llamada Brilliant! Jackpot. Gracias al projection mapping, letreros apagados vuelven a cobrar vida con luz y música, recreando la energía del antiguo Las Vegas en un espectáculo audiovisual de 360 grados. Con más de 300 letreros en su colección y miles de archivos, el Neon Museum solo puede mostrar una parte de sus tesoros, por lo que ya existe un ambicioso proyecto de ampliación previsto para los próximos años hacia el Arts District. El mejor momento para visitarlo suele ser al atardecer, cuando la luz natural empieza a desaparecer y los neones vuelven a encenderse. Muy cerca del museo también se encuentra el edificio no indígena más antiguo que aún existe en Nevada: un pequeño fuerte mormón construido en 1855. Fue abandonado apenas dos años después, y más tarde se convirtió en un rancho y en una parada para viajeros. Hoy alberga un pequeño museo y un centro de interpretación que recuerdan su historia y la de Las Vegas. Vale la pena acercarse si pasas por la zona.






