

Te encuentras frente a una de las casas más antiguas que aún se conservan en Collioure: la Casa Quintana. Situada en la parte alta del pueblo, suele pasar desapercibida, pero vale la pena detenerse a observarla. Data del siglo XV, cuando Collioure formaba parte del reino de Aragón, y es un claro ejemplo de la arquitectura civil catalana de finales de la Edad Media. Fíjate en su fachada de piedra: es sencilla, pero se distinguen bellos marcos góticos alrededor de las ventanas y una puerta con arco apuntado, típica de la época. Este tipo de vivienda solía pertenecer a notables o familias de comerciantes prósperos, a menudo vinculados a la actividad del puerto. Lo que hace especialmente interesante a la Casa Quintana es que ha sobrevivido al paso de los siglos sin haber sido transformada por completo. A diferencia de muchos otros edificios del centro, conserva su estructura original y muestra en sus muros las huellas visibles de la historia de Collioure, marcada por influencias catalanas, españolas y francesas. La casa no se puede visitar, pero sigue siendo un testimonio discreto del pasado medieval del pueblo.






