

Detente un momento aquí, en la plaza Gabrielle-Chanel. Fue en Deauville donde todo comenzó para la diseñadora, mucho antes de París o de la fama mundial. En 1913, Gabrielle Chanel, ya apodada “Coco”, abrió su primera boutique con su nombre completo. Estaba situada en el número 11 de la avenida Lucien-Barrière, justo detrás del Hotel Normandy. Allí vendía sombreros y proponía una moda revolucionaria para la época: prendas sencillas, elegantes, inspiradas en el estilo deportivo y marinero. Su propuesta rompía con los corsés y vestidos rígidos, y de inmediato conquistó a la clientela elegante que veraneaba en la ciudad. Aquí también tuvo una intuición genial: al observar a los pescadores normandos con sus jerséis de rayas azules y blancas, imaginó una nueva prenda para sus colecciones, la marinière. Una ropa de trabajo, práctica y resistente, que bajo su mirada se transformó en un símbolo de la elegancia francesa, ideal para pasear junto al mar. Todo esto fue posible también gracias al apoyo financiero de su gran amor, el empresario británico Boy Capel. La historia dejó una huella visible: una placa conmemorativa, diseñada por Karl Lagerfeld, recuerda hoy la dirección de aquella primera boutique. Deauville puede presumir de haber visto nacer una leyenda: la firma Chanel, que sigue encarnando en todo el mundo un estilo intemporal nacido aquí, a orillas del Canal de la Mancha.






