Duna de Pilat

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Mientras caminas por el boulevard de la Plage, déjame hablarte de uno de los tesoros naturales de la región: la Duna de Pilat, ¡la duna de arena más alta de Europa! Esta montaña de arena de 101 metros de altura, el equivalente a un edificio de 30 plantas, se extiende a lo largo de casi 3 kilómetros y 616 metros de ancho. Para que te hagas una idea, contiene 55 millones de metros cúbicos de arena, ¡suficientes para llenar 22000 piscinas olímpicas! Pero esta gigante no es estática: cada año avanza entre 1 y 5 metros hacia el este, engullendo poco a poco el pinar que encuentra a su paso. En 2024 incluso perdió 2,6 metros de altura en un solo año, recordándonos que la naturaleza está en constante movimiento. Esta maravilla se formó hace unos 4000 años gracias a un fenómeno único: el Bassin d’Arcachon es la única abertura en la costa rectilínea que va desde Gironda hasta España. Las corrientes marinas depositan aquí constantemente arena fina, que los vientos moldean en esta catedral natural. Pero las leyendas locales cuentan una historia muy distinta… La más poética habla de Elecir, un hada rubia de ojos azules que llegó hace 4000 años para ayudar a los pescadores. Cuando estos traicionaron su confianza, el hada, desesperada, se tendió sobre la arena y nunca más se levantó. La arena cubrió su cuerpo y formó esta majestuosa duna. Otra leyenda menciona al gigante Taussat, enamorado perdidamente de esta hada, que habría levantado la duna para protegerla de las olas. Y algunos cuentan la historia trágica de un amor imposible entre una sirena y un pescador, cuyas lágrimas habrían formado esta arena fina. Hoy en día, esta duna alberga una biodiversidad extraordinaria con especies únicas que no crecen en ningún otro lugar del mundo. Clasificada como Gran Sitio de Francia, representa un reto importante de conservación, pues tras su belleza salvaje se esconde un ecosistema frágil. Cada año, 2 millones de visitantes suben a esta montaña de arena. Desde la cima, el panorama abarca el Bassin d’Arcachon, el banco de Arguin, el faro de Cap Ferret y el océano Atlántico hasta donde alcanza la vista. Desde hace 15 años pierde altura de forma regular, recordándonos que ni siquiera los gigantes de arena son eternos. Desde Arcachón puedes llegar a la Duna de Pilat en unos 20 minutos en coche, o bien optar por una excursión en barco que te ofrecerá una perspectiva única de este tesoro natural. Una cosa es segura: frente a esta maravilla esculpida por 4000 años de viento y mareas, entenderás por qué fascina tanto a visitantes de todo el mundo.

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