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Aquí estás frente a la Lieutenance, el orgulloso edificio que custodia la entrada del Vieux Bassin. Es uno de los últimos vestigios de las murallas medievales de Honfleur, levantadas en el siglo XIV bajo el reinado de Carlos V para proteger el estuario del Sena. Entonces se la conocía como la “Puerta de Caen”, porque abría el paso hacia esa ciudad vecina. Imagina una auténtica fortaleza: torres redondas, puente levadizo, un bastión con almenas y, al caer la noche, gruesas cadenas tendidas a lo ancho de la entrada del puerto para cerrar el acceso. Justo encima de la puerta, un nicho guarda todavía hoy una estatua de la Virgen, llamada Notre-Dame du Port, que protegía a los marineros y a los barcos en su partida. A finales del siglo XVII, el edificio se transforma para alojar al lugarteniente del rey, representante de la autoridad real en la ciudad, de ahí su nombre actual. Sus muros macizos, de varios metros de grosor, combinaban elementos defensivos con espacios más cómodos. Durante la Revolución, el lugar vive una página más oscura y se convierte en prisión. Allí fueron encerradas, entre otros, unas religiosas de Orbec que se habían negado a jurar lealtad al nuevo régimen. Permanecieron varios meses antes de ser liberadas, dejando una huella duradera en la memoria local. Declarada Monumento Histórico en 1909, la Lieutenance fue objeto de una gran restauración entre 2015 y 2022. Hoy alberga un centro de interpretación dedicado a la historia y al patrimonio marítimo de Honfleur, además de una residencia para artistas. Desde sus terrazas se disfruta de una magnífica vista de la ciudad y del puerto. Dedícale un momento: en sus piedras se leen más de seis siglos de historia, desde las fortificaciones de Carlos V hasta los proyectos actuales, pasando por los tiempos turbulentos de la Revolución. La Lieutenance es mucho más que una puerta fortificada: es la memoria viva de Honfleur, guardiana del puerto y testigo de los siglos.






