

Estás frente a Le Fil, la sala de música actual de Saint-Étienne. ¡Otra sala de espectáculos!, dirás. Pues sí, en Saint-Étienne, los espacios de arte y creación están por todas partes. Un teatro nacional, una sala de música actual, un estadio cubierto, una bienal de diseño, una ópera… Es una ciudad que quizás sufrió con el declive industrial, pero que siempre apostó por la cultura como motor de unión y renovación. Le Fil es un buen ejemplo. En esta caja negra de líneas industriales, todo está pensado para hacer vibrar a la ciudad. Inaugurado en 2008, el lugar se ha convertido en pocos años en un pilar de la vida cultural local. Conciertos, sesiones de DJ, residencias de artistas, talleres para jóvenes, trampolín para nuevos talentos… del rock al electro, del rap al metal, Le Fil lo abarca todo, y lo hace bien. Su gran sala puede acoger a unas 1.200 personas, en un ambiente que suele estar al rojo vivo. Su nombre, Le Fil, “El Hilo”, es un guiño a la industria de la cintería, durante mucho tiempo símbolo de Saint-Étienne. Porque aquí se tejió, se cosió, se bordó, se innovó durante siglos. La cinta, producto local emblemático, servía para adornar prendas, realzar un uniforme o decorar un corsé. Muy presente en la moda y en los usos protocolares, también fue soporte de innovación técnica, especialmente en el tejido mecánico. Hoy en día, su uso ha disminuido, pero sigue siendo un fuerte símbolo de la habilidad textil de Saint-Étienne, que esta sala homenajea a su manera.






