

Aquí estás en la Place Pierre-Lavabre, una pequeña plaza discreta del centro de Béziers que lleva el nombre de un resistente local deportado durante la Segunda Guerra Mundial. El lugar está marcado sobre todo por la gran pintura mural dedicada a Jean Moulin, por la que acabas de pasar. Nació muy cerca de aquí en 1899: su casa natal, en el número 6 de la rue d’Alsace, queda a pocos minutos a pie. Allí pasó su infancia antes de convertirse, en 1937, en el prefecto más joven de Francia. Durante la Ocupación desempeñó un papel decisivo: fue él quien logró unir los distintos movimientos de la Resistencia para crear, en nombre del general de Gaulle, el Consejo Nacional de la Resistencia. Detenido, torturado y muerto en deportación en 1943, hoy está homenajeado en el Panteón entre las grandes figuras de la Nación. La pintura que ves lo muestra asomado a una ventana, como un rostro familiar que aún vela por su ciudad. En la planta baja, un trampantojo recrea su galería de arte en Niza, que servía de tapadera para sus actividades clandestinas; los dibujos expuestos en el escaparate son suyos y recuerdan que también fue un gran aficionado al arte y un verdadero artista. El conjunto traza un vínculo emotivo entre el hombre público, el resistente, el creador y el niño de Béziers, y devuelve a esta pequeña plaza toda su dimensión de lugar de memoria.






