

Pequeña en tamaño pero enorme en encanto, la calle Beauville es uno de los rincones imprescindibles para descubrir Agen. Desde aquí solo ves su entrada, pero durante o después de estas explicaciones te recomendamos de verdad adentrarte en ella. En apenas unos segundos viajarás al corazón del siglo XV, cuando la ciudad fue reconstruida tras el paso de la Guerra de los Cien Años. El secreto de su belleza está en este escenario urbano tan fotogénico, testigo vivo de un valioso legado histórico. Como un diminuto laberinto, la calle Beauville es ese dédalo de callejuelas de otro tiempo, flanqueadas por antiguas casas que, si pudieran hablar, tendrían mucho que contar. Sus fachadas y tejados están inscritos como Monumento Histórico desde 1993, un reconocimiento más que merecido, sobre todo por el trabajo de entramado de madera que se muestra con orgullo aquí. Esta técnica ancestral, que combinaba estructuras de madera con vigas horizontales, respondía sobre todo a un criterio práctico en la Edad Media. Los pisos superiores sobresalían respecto a la planta baja, lo que facilitaba por un lado el paso de los carros cargados de mercancías y, por otro, reducía los impuestos que se calculaban según la superficie ocupada en el suelo. Salvado de la ruina en los años 70 y puesto a la venta no hace tanto, este conjunto de la calle Beauville es hoy uno de los auténticos tesoros históricos y turísticos de Agen.






