

El Palacio de Saint-James
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Este palacio es uno de los más antiguos de Londres. Fue Enrique VIII quien lo hizo construir en 1532 integrando el estilo muy particular de los Tudor: ladrillos rojos, chimeneas altas, puertas y ventanas estrechas, torrecillas almenadas... ¡El Palacio de St. James es uno de los mejores ejemplos de este estilo arquitectónico! Se convertirá, tras el incendio que asoló el palacio de Whitehall en 1698, en la principal residencia real de la ciudad, hasta la llegada al trono de la reina Victoria, en 1837. Desde entonces, sigue siendo la residencia administrativa de la Corona, la Cancillería Central de las Órdenes de Caballería o también el Cuerpo de la Guardia Real. Algunos miembros de la familia real siguen viviendo aquí, disfrutando de este magnífico palacio que, en su momento, formó parte de los edificios más altos de Londres.






