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Qué bonita es la piazza San Carlo con sus dos iglesias gemelas, su campanario elegante, sus fachadas armoniosas y, en el centro, su estatua ecuestre. Esta plaza peatonal es una de las más agradables de Turín. Las dos iglesias barrocas que la presiden no son tan gemelas como parece a simple vista. A la izquierda está Santa Cristina y a la derecha San Carlo, ambas construidas en 1639. La primera fue levantada por iniciativa de María Cristina de Francia. Rápida revisión de historia: María Cristina era hija de Enrique IV y esposa de Víctor Amadeo I, duque de Saboya. Pero no se quedó solo en ese papel, ¡ni mucho menos! Ella misma cartografió todas las ciudades del ducado de Saboya, sin ayuda de Google Maps, claro... A la derecha, la iglesia de San Carlo Borromeo está dedicada a Carlos Borromeo, arzobispo de Milán, cardenal y santo desde 1610. El interior de ambas iglesias es similar y está ricamente decorado, con frescos, esculturas y ornamentos que cubren desde el suelo hasta el techo. En el centro de la plaza se alza el imponente bronce de Manuel Filiberto de Saboya, al que los turineses llaman cariñosamente "caval ’d brons", el caballo de bronce en dialecto piamontés. A lo largo de los siglos, la plaza ha cambiado de función: fue mercado, punto de encuentro de la nobleza y hasta plaza de armas. Hoy en día sigue siendo un lugar muy querido por locales y visitantes, gracias sobre todo a sus cafés históricos y elegantes. Si pasas por aquí de noche, verás cómo se ilumina con una luz suave que resalta la belleza de sus fachadas.






