Palace Beach

Contrario a lo que su nombre podría sugerir, Palace Beach no es una playa para bañarse, sino más bien un mirador excepcional abierto al golfo de Omán. Frente a ti se extiende este mar que ha sido fuente de riqueza y poder para el sultanato. Desde hace siglos, estas aguas conectan Mascate con la India, África Oriental y otros territorios más lejanos. Por aquí transitaban las especias, el incienso, los dátiles y los tejidos valiosos que convirtieron a Mascate en un puerto clave de las grandes rutas comerciales. Ante tus ojos se alza la parte trasera del Palacio Real, orientada hacia el mar, una posición para nada casual que recuerda que el poder omaní siempre se ha construido de cara al océano, mirando al horizonte y al comercio marítimo. A tu derecha, encaramado sobre un promontorio rocoso, el fuerte Al Jalali vigila la costa. Construido por los portugueses en el siglo XVI, este bastión defensivo protegía la entrada del puerto de Mascate frente a posibles invasiones. Desde aquí tienes un encuadre perfecto que resume la historia de la ciudad: un fuerte que protege, un palacio que gobierna y un mar que conecta Omán con el mundo. Si llegas a última hora de la tarde, no te pierdas el atardecer, cuando el palacio se baña de una luz dorada realmente espectacular.

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