3 curiosidades sobre Ámsterdam

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Aprovechemos este momento, en medio de los canales, para conocer un poco más sobre esta capital que recorres. Quizá ya hayas notado que Ámsterdam ha decidido reducir poco a poco el espacio dedicado a los automóviles en su centro para favorecer los desplazamientos a pie y, sobre todo, el uso de la bicicleta. De hecho, se dice que la ciudad tiene más bicicletas que habitantes, es por ello que es una de las grandes capitales mundiales de la bicicleta. Gracias a sus más de 400 kilómetros de pistas ciclables, la bicicleta se ha convertido en uno de los medios de transporte más utilizados por sus habitantes. Ecológica, rápida y perfecta para mantenerse en forma; la bicicleta es la gran protagonista de la capital. Otro dato que conviene conocer es que Ámsterdam se encuentra en un país donde gran parte del territorio está a muy poca altura y es por lo tanto vulnerable a las inundaciones. Algunas zonas están situadas incluso por debajo del nivel del mar. Esto se debe a que cuando los habitantes se asentaron allí durante la Edad Media, sufrían inundaciones frecuentes. Por ello, comenzaron a construir diques, presas y canales para controlar y evacuar el agua. Sin embargo, no fue simplemente la construcción de estas obras la que hizo que el terreno “descendiera”, sino un conjunto mucho más complejo de fenómenos naturales y humanos relacionados con la evolución natural de este territorio y con las transformaciones realizadas por sus habitantes. Por desgracia, esta situación resulta especialmente preocupante ante el calentamiento global, que podría agravar las inundaciones no solo en Ámsterdam sino en todo el país, en el futuro. Por último, hablemos de un mito muy conocido en los Países Bajos: la leyenda del Holandés Errante. Según su versión más conocida, esta leyenda, popularizada en el siglo XIX, cuenta la historia de un gran capitán neerlandés que, en medio de una tormenta, habría jurado rodear el cabo de Buena Esperanza cueste lo que cueste. En algunas versiones del relato también aparece el Diablo, y el capitán se niega a admitir su derrota. Así, como castigo por su fracaso y su arrogancia, el capitán fue condenado a surcar los mares y océanos por toda la eternidad; y es por eso que se le conoce como el Holandés Errante. En la tradición marítima, avistar el barco fantasma en alta mar, se consideraba un presagio de desgracia. La historia se extendió por todo el país y, aunque no se sabe si tiene algún fundamento real o es solamente parte del folclore, nos recuerda que no conviene ponerse en peligro solo por vanidad, porque corremos el riesgo de perderlo todo. Y con estas sabias palabras, te invito a continuar la visita cruzando el siguiente canal.

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