
Los sabores de Ámsterdam
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Los Países Bajos son famosos por su cerveza, sin lugar a dudas. Pero la gastronomía de Ámsterdam también guarda más de una sorpresa para los amantes de la buena cocina. Entre las especialidades locales se encuentra el sorprendente sándwich de arenque curado —un pequeño pescado azul similar a la sardina—. Lo encontrarás en los haringhandels, pequeños puestos de arenque típicos de los Países Bajos. Puede que la idea eche para atrás a más de uno, pero difícilmente encontrarás algo más local para iniciar este recorrido gastronómico. Otra especialidad neerlandesa muy conocida es el queso. Entre los imprescindibles están el famoso Gouda, el Maasdam, que recuerda al emmental, y el Geitenkaas, queso de cabra. Pero antes de llegar al queso, puedes optar por unas bitterballen, croquetas rellenas de ragú de carne y acompañadas de mostaza; o unas papas fritas de corte muy grueso, cubiertas con mayonesa, cebolla y salsa de maní; o un stamppot, plato tradicional holandés preparado con puré de papa, verduras, y servido con una salchicha. También debes saber que la cultura de Indonesia ha dejado una fuerte huella en la ciudad, por lo que durante tu visita resulta casi imprescindible comer en un restaurante indonesio. Esto se debe a que los Países Bajos ejercieron su dominio colonial sobre el país durante varios siglos. Y ahora, después del plato principal y el queso, ¡pasemos al postre! Aviso para los más golosos: en Ámsterdam abundan las tentaciones dulces. No dudes en probar los stroopwafels, formados por dos galletas finas tipo gofre unidas por una capa de jarabe dulce. No te costará encontrarlos: aquí se venden en cada esquina. Para quienes prefieren la repostería más esponjosa, les recomiendo probar los poffertjes, una especie de panqueques elaborados con una deliciosa masa, o los tompouce, que recuerdan a las milhojas y están cubiertos por una capa de glaseado rosa. También vale la pena probar la tarta de manzana holandesa, más densa que la francesa y a menudo acompañada de otros ingredientes como avellanas, pasas y especias. Todo ello acompañado de una buena cerveza neerlandesa, que podría ser una Heineken, una Amstel o una Bavaria —disfrutada con prudencia—, y listo, ya tienes todo lo necesario para disfrutar de una comida típica amsterdamesa.
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