Praça do Munícipio

©Karelj CC BY-SA 4.0.

Estás en la Praça do Município, una de las plazas más elegantes de Funchal, fácilmente reconocible por su pavimento de ondas en blanco y negro, tan típico de Madeira, que da al lugar un aire muy especial. Pero si levantas un poco la vista, verás que la plaza está rodeada de magníficos edificios históricos con la arquitectura tradicional de la isla. El edificio que tienes justo enfrente es el Ayuntamiento de Funchal. Se construyó en el siglo XVIII y originalmente fue la residencia de un conde que más tarde se convirtió en gobernador de Madeira. Las obras comenzaron en 1758, y aunque el edificio ha sido reformado en varias ocasiones, ha mantenido su aspecto original, lo que lo convierte en un hermoso testimonio del siglo XVIII. Tras pasar por varias manos, fue adquirido por el ayuntamiento en 1883 para convertirse en la sede municipal. Se organizan visitas guiadas para quienes quieran conocer mejor este ejemplo destacado del patrimonio local. Pero mira hacia la derecha: allí encontrarás otro edificio que llama la atención. Es el antiguo Colegio de los Jesuitas, que durante mucho tiempo fue el edificio más grande de la ciudad. El conjunto está formado por una gran estructura dedicada a la educación religiosa y por una iglesia cuya fachada puede verse perfectamente desde la plaza. El colegio data del siglo XVI, y la iglesia se añadió en el siglo XVII. Se trata, por tanto, de un complejo histórico de gran valor patrimonial. Su estilo mezcla elementos barrocos y manieristas que no pasan desapercibidos. En la fachada destacan cuatro esculturas que representan a San Ignacio de Loyola y San Francisco Javier, fundadores de la Compañía de Jesús, junto a San Francisco de Borja y San Estanislao, misioneros jesuitas. Si encuentras la iglesia abierta, te recomiendo que entres: su interior es una maravilla. Te sumergirás en la tradición portuguesa al contemplar los azulejos que cubren las paredes, combinados con pinturas coloridas, algunas de ellas del siglo XVI. El techo pintado es espectacular, al igual que los retablos dorados, tallados en madera local. Todo esto hace que esta iglesia esté considerada entre los monumentos más bellos de Funchal. Justo enfrente, al otro lado de la plaza, se encuentra el Museo de Arte Sacro, ubicado en el antiguo palacio episcopal, construido también en el siglo XVI y que fue residencia de los obispos de Funchal. Es uno de los museos más antiguos de Madeira y alberga una valiosa colección de arte portugués y flamenco, con pinturas, esculturas y piezas de orfebrería. Si tienes tiempo, merece la pena visitarlo para descubrir verdaderas joyas históricas.

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