Sé d’Aveiro

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¿Aveiro, una ciudad pequeña? Depende de para qué. Para recorrerla, sí. Pero para tener una catedral… desde luego que no, y quería mostrártelo. La Sé de Aveiro es la institución religiosa más antigua de la ciudad y apareció en 1423, cuando la Orden de los Dominicos se instaló en su nuevo convento contiguo. En aquel entonces, no era más que un pequeño lugar de culto sin coro elevado y con tres naves. Entre los siglos XVI y XVII, su planta se modificó ligeramente al transformar las naves laterales en capillas devocionales. Y en 1719, la fachada fue profundamente renovada con la incorporación de un portal barroco enmarcado por columnas torsadas y un frontón en cuya cima se representan tres figuras alegóricas: la Fe, la Caridad y la Esperanza. Un trabajo arquitectónico de gran calidad que aún puedes apreciar, porque en 1843 el convento dominico fue destruido por un incendio y la catedral quedó como único testimonio en pie del antiguo conjunto conventual. Tras la construcción del campanario en 1860, se emprendieron nuevas campañas de ampliación y remodelación que dieron forma a la versión actual de la Sé de Aveiro. En el interior, entre piedra caliza y azulejos —estos pequeños azulejos de cerámica tan característicos del país— se conservan piezas de gran valor, como el hermoso retablo en madera tallada del siglo XVI que se encuentra en la capilla de la Visitación y representa a la Virgen junto a Santa Isabel de Portugal. Sobria y a la vez elegante, la Sé de Aveiro, también conocida como Iglesia de São Domingos, está clasificada como Bien de Interés Público desde 1996.

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