
Train Street
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Te encuentras en uno de los lugares más atípicos de Hanói, y sin duda uno de los más sorprendentes del mundo: una verdadera vía férrea atraviesa un barrio habitado, tan estrecho que los trenes pasan a unos pocos centímetros de las casas y cafés. En Train Street, nada fue diseñado originalmente para los visitantes: la línea ferroviaria fue construida a principios del siglo XX, durante la Indochina francesa, y los habitantes se instalaron poco a poco a su alrededor, aprendiendo a vivir al ritmo preciso de los pasos de los trenes. Entre un paso y otro, el lugar parece una calle cualquiera: se conversa frente a las casas, se tiende la ropa, se bebe un café sentado en pequeños taburetes coloridos, a veces directamente sobre los rieles. Luego, sin previo aviso, suena una señal: en cuestión de segundos, las mesas se recogen, todos se pegan contra las paredes, y el tren aparece, impresionante, ruidoso, increíblemente cercano, antes de desaparecer como si nada hubiera pasado. Este contraste sorprendente entre el absoluto silencio y la subida de adrenalina es lo que da toda la magia a Train Street y explica su popularidad mundial. Hoy en día, el acceso está regulado y las normas de seguridad son estrictas: se observa el paso del tren desde los cafés o las zonas autorizadas, siempre bajo la supervisión de los habitantes y el personal local. Más que una atracción, Train Street sigue siendo ante todo un lugar de vida, símbolo del ingenio y de la adaptación de los habitantes de Hanói ante un entorno urbano fuera de lo común.






