
La calle Jaén
Shutterstock
Bienvenido a la Calle Jaén, probablemente la callejuela colonial mejor conservada de La Paz, con sus adoquines y sus casas de colores. En el siglo XVI, este estrecho rincón se llamaba Cabracancha y servía como mercado de llamas y alpacas. Hoy, en cambio, con sus fachadas de vivos colores, sus puertas de madera tallada y sus balcones suspendidos, la calle te transporta directamente a la atmósfera del siglo XVIII.
Su nombre actual rinde homenaje a Apolinar Jaén, uno de los héroes de la revolución del 16 de julio de 1809, ahorcado por la Corona española junto a Pedro Domingo Murillo por haberse atrevido a soñar con la independencia. Precisamente en esta misma calle se encuentra la casa natal del célebre patriota Murillo. ¡Está claro que los grandes espíritus se encuentran!
Y hablando de espíritus… esta también es la calle con más fama de estar embrujada de La Paz. Cuenta la leyenda que, al caer la noche, se escuchan pasos fantasmales, el crujido de un carruaje espectral y los lamentos de los revolucionarios ejecutados.
Fíjate bien en los muros: verás una sorprendente Cruz Verde. Según la tradición, fue colocada en el siglo XVIII por unos vecinos aterrorizados para mantener bien lejos a espíritus y demonios. Pero no tengas miedo.
Al caer la noche, cuando los museos cierran sus puertas y se encienden los faroles, la Calle Jaén cobra vida de otra manera. Sus pequeños cafés y sus peñas, locales tradicionales donde resuena la música folclórica, te invitan a prolongar la magia de los Andes.
Vos commentaires, idées et suggestions
Aucun avis pour le moment






