Bund Tunnel

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Bajo tus pies se encuentra uno de los pasajes más insólitos de Shanghái: el Bund Sightseeing Tunnel. Este túnel conecta las dos caras de la ciudad —el Bund, testigo de su pasado colonial, y Pudong, símbolo del Shanghái futurista que brilla al otro lado del río Huangpu. Inaugurado en el año 2000, fue el primer túnel subfluvial para peatones de toda China. Con casi 650 metros de longitud, no se cruza a pie: se recorre en pequeñas cápsulas transparentes, totalmente automatizadas, que avanzan lentamente entre un espectáculo de luces y sonidos. Destellos rojos, azules y dorados, formas abstractas y voces extrañas convierten el trayecto en una experiencia casi psicodélica, como un viaje a través del tiempo y el espacio. Concebido en los albores del nuevo milenio, cuando Shanghái quería afirmarse como una metrópoli de ciencia ficción, el túnel encarna el optimismo tecnológico de la China de los años 2000. Utiliza una rara tecnología francesa, el sistema SK —un pequeño tren sin conductor, tirado por cable, que en su día funcionó también en algunos aeropuertos europeos—. La experiencia dura apenas tres a cinco minutos, pero deja huella: un concentrado del contraste shanghainés, entre espectáculo y modernidad, entre la piedra neoclásica del Bund y los rascacielos brillantes de Pudong. A menudo se dice que no es la forma más práctica de cruzar el río, pero sí la más simbólica: un túnel entre dos épocas.

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