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Frente a ti se alza uno de los símbolos más reconocibles del Bund: la Customs House de Shanghái, o edificio de Aduanas. Con su fachada monumental y, sobre todo, su torre del reloj —a menudo comparada con el Big Ben de Londres—, encarna por completo la potencia comercial y el prestigio colonial que caracterizaron a la ciudad a principios del siglo XX. Construida en 1927 por el despacho británico Palmer & Turner, en un estilo neoclásico inspirado en la Grecia antigua, la Customs House fue durante mucho tiempo uno de los edificios más imponentes de Asia. Su fachada de granito, sus columnas dóricas y su vestíbulo decorado con mármol y mosaicos dorados dan buena cuenta de la prosperidad de la época. Cuando se levantó, China vivía una etapa de gran apertura económica, pero también de fuerte influencia extranjera: irónicamente, era aquí, en el edificio de las Aduanas chinas, donde los ingresos fiscales del país eran administrados por inspectores británicos. La gran torre del reloj, a noventa metros de altura, marcó el ritmo del Bund durante casi un siglo. Su mecanismo, importado de Inglaterra, hacía sonar los famosos “Westminster Quarters”, la misma melodía que se escucha en el Parlamento británico. Pero su historia refleja también los cambios políticos del país: durante la Revolución Cultural, las notas de Big Ben fueron sustituidas por “El Este es rojo”, el himno dedicado a Mao Zedong. En 1986, durante la visita de la reina Isabel II, la melodía original volvió brevemente, antes de apagarse de nuevo a principios de los años 2000. Hoy solo suenan las campanadas de las horas, un recordatorio discreto del pasado. La Customs House sigue en funcionamiento y aún alberga las oficinas de Aduanas de Shanghái. Su reloj, ahora silencioso, y su silueta majestuosa dominan el río Huangpu, marcando el paso del tiempo en una ciudad en constante transformación.






