

Aquí estás en Gradska Ulica, la arteria principal de Trogir. A simple vista parece solo una bonita calle empedrada bordeada de palacios y tiendas, pero su historia es excepcional: sigue exactamente el trazado del decumanus maximus romano, una de las dos grandes vías de la ciudad antigua. Imagina, hace más de 2.300 años que se camina por esta misma vía, desde la época griega y romana. A lo largo de la calle se levantan varios palacios aristocráticos. Justo enfrente de la catedral está el palacio Ćipiko, residencia de una de las familias más influyentes de la ciudad. Más adelante, el palacio Garagnin-Fanfogna alberga hoy el museo de la ciudad, donde se pueden descubrir piezas antiguas y medievales. Otras casas patricias, como las de las familias Cega, Vitturi o Lucić, recuerdan también la riqueza y el poder de la nobleza de Trogir. Avanzando, se llega a una pequeña plaza discreta, escondida entre las fachadas, uno de esos rincones encantadores donde el tiempo parece detenerse, perfecto para observar los detalles arquitectónicos y sentir la atmósfera íntima del casco antiguo. Hoy Gradska Ulica es también una calle llena de vida, donde se pasea entre galerías de arte, cafés y tiendas, pero sigue siendo la columna vertebral de Trogir, un hilo que une la Antigüedad con nuestros días.






