Sjeverna Vrata

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Frente a ti se alza la Sjeverna Vrata, la Puerta Norte, construida en 1656, en tiempos de dominio veneciano. Era la entrada principal de la ciudad amurallada, el paso obligado para todos los que llegaban desde el continente. Aquí se controlaban las mercancías, se cobraban impuestos y, al caer la noche, la puerta se cerraba: los rezagados debían esperar fuera hasta la mañana o convencer a los guardias para que los dejaran entrar. Levanta la vista: justo encima del arco verás la estatua de San Juan de Trogir, el obispo protector de la ciudad, que sostiene en sus manos una maqueta de Trogir. A su lado, el león alado de San Marcos recuerda la autoridad de Venecia, que gobernó aquí durante más de tres siglos. El arco de piedra, sus escudos y sus decoraciones renacentistas no eran simples adornos: proclamaban tanto el poder político como la fe religiosa. Hoy, la Puerta Norte ya no cumple una función defensiva, pero sigue siendo uno de los grandes símbolos de Trogir. Al atravesarla, caminas sobre las huellas de mercaderes, dignatarios y viajeros que, durante siglos, pasaron bajo su arco para entrar en el casco antiguo. Y si miras hacia atrás, justo al otro lado del puente que une la ciudad con el continente, se extienden los barrios modernos de Trogir. Allí están hoy la mayoría de hoteles, comercios y cafés frecuentados por los habitantes, además del gran mercado diario, animado y lleno de colores, donde aún se compran frutas, pescado y marisco como antaño. Un contraste impresionante entre la vida contemporánea y la ciudad medieval que te espera tras esta puerta. Vamos a descubrirla.

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