

Frente a ti tienes una fachada discreta, de muros claros, junto a un pequeño naranjo y a la estatua del poeta Vicente Espinel: es la entrada de la Casa del Gigante, un palacio nazarí excepcionalmente bien conservado en pleno barrio antiguo de La Ciudad. Construida entre finales del siglo XIII y comienzos del XIV, esta residencia perteneció a una familia noble musulmana cuando Ronda era un importante enclave del reino nazarí, y atravesó la conquista cristiana de 1485 casi intacta, lo que la convierte en uno de los testimonios más valiosos de la arquitectura palaciega andalusí medieval. La casa debe su nombre a una antiquísima escultura fenicia hallada en el lugar, probablemente un dios hitita del siglo VIII a. C.; el original se conserva en el interior y una copia preside el patio de entrada, recordando que las raíces de Ronda se hunden mucho antes del periodo islámico. Tras cruzar la puerta, accedes a un pequeño patio exterior antes de llegar a un patio medieval con un estanque, alrededor del cual se organizaba la vida cotidiana; aún se conservan estucos tallados y fragmentos de inscripciones árabes del siglo XIV. En la planta superior, una breve exposición explica las restauraciones recientes y sitúa la Casa del Gigante dentro de la historia de la ciudad, completando la visita a este palacio en miniatura, considerado uno de los mejores ejemplos de arquitectura nazarí fuera de la Alhambra.






