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La historia entre Bilbao y el río Ría es un poco como una historia de pareja. Desde sus orígenes, la capital del País Vasco siempre le ha dado un papel central al que hoy la divide en dos. Fue en su margen derecha, y luego en su margen izquierda, donde el antiguo puerto pesquero se amplió poco a poco para convertirse en esta metrópolis turística actual. Aunque le ha sido de gran ayuda para su comercio de mercancías a través de una amplia red de navegación, la Ría no siempre ha sido clemente con Bilbao. En 1983 se produjo una gran crecida que, además de sumergir la ciudad hasta 5 metros bajo el agua, causó enormes déficits financieros, daños patrimoniales y pérdidas humanas. Hoy en día, sus orillas han cambiado por completo de aspecto: los antiguos almacenes industriales han dejado paso a paseos ajardinados, espacios culturales y obras de arte al aire libre, convirtiendo la Ría en un verdadero eje de vida cotidiana para los bilbaínos.






