Puerta de Granada

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La Puerta de Granada, bajo la que estás a punto de pasar, es una de las puertas mejor conservadas de la muralla de Úbeda. Se remonta al siglo X, a la época árabe, cuando la ciudad estaba protegida por un poderoso sistema defensivo con dos recintos y nueve puertas principales. El arco de medio punto que ves es sencillo, sin torre avanzada: una entrada modesta pero auténtica, que ha permanecido casi igual durante más de mil años. A un lado, las huellas de una antigua puerta tapiada recuerdan que el acceso estuvo defendido desde el adarve mediante un matacán. Su nombre se debe a que daba salida al Camino Real de Granada, la gran ruta que conectaba Úbeda con el reino nazarí. Una tradición cuenta que la reina Isabel la Católica cruzó esta puerta en 1489 camino de la conquista de Baza y que aquí habría jurado por primera vez no cambiarse de camisa hasta la caída de Granada. Otra leyenda, más traviesa, habla de un tesoro escondido por los moros en su huida, que solo se revelaría a quien lograra comerse una granada entera bajo el dintel sin que cayera ni un solo grano. Son, por supuesto, relatos populares sin base histórica, pero se transmiten aquí desde hace siglos y forman parte del encanto del lugar. Perfectamente restaurada, la Puerta de Granada es hoy una de las tres puertas medievales que aún se conservan en Úbeda y un testimonio excepcional de su pasado árabe. Al cruzarla, sigues literalmente las huellas de mil años de historia.

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