

Museo de Historia de Colorado
A tu izquierda tienes el History Colorado Center, un museo moderno, interactivo y fascinante, completamente dedicado a la historia de este estado con tanto carácter. Dentro puedes viajar en el tiempo conduciendo una carreta de pioneros, ver cómo un tornado virtual arrasa las Grandes Llanuras o escuchar los relatos conmovedores de los primeros habitantes. Pero si no tienes tiempo para entrar —o si el sol te llama con más fuerza— no pasa nada. Ponte cómodo… y déjame contarte, a grandes rasgos, la historia de Colorado. Todo comenzó hace miles de años con los Ancestral Puebloans, a veces llamados Anasazi, los primeros grandes constructores del Suroeste. Entre los siglos VI y XIV, literalmente esculpieron su vida en la roca: aldeas encajadas en los acantilados de arenisca, como en Mesa Verde, protegidas del sol y del viento. Había cientos de habitaciones, kivas para rituales, graneros para el maíz… una vida organizada y profundamente espiritual. Más tarde, por razones que aún se debaten —clima, conflictos, migraciones—, dejaron poco a poco los acantilados. Pero no desaparecieron: sus descendientes siguen aquí, en naciones como los hopi, los zuni o los pueblos del actual Nuevo México y Colorado. Después llegaron otros pueblos indígenas: utes, apaches, cheyennes, arapahoes… cada uno con sus lenguas, sus territorios de caza, sus rutas, sus costumbres. Y fue en este Oeste ya muy habitado que entraron los primeros españoles en el siglo XVI, dando nombre a ríos, montañas… e incluso al Colorado, llamado así por el color rojizo de sus aguas. En el siglo XIX aparecieron los tramperos franceses y luego los colonos estadounidenses. Pero todo cambió en 1858, cuando se encontró oro en los ríos del Front Range. Empezó la fiebre del oro. Miles de buscadores llegaron a Denver, que en ese entonces era solo un campamento. Después vino el ferrocarril, las montañas se llenaron de minas, y los conflictos con los pueblos originarios se hicieron más duros. En 1876, Colorado se convirtió en el estado número 38 de Estados Unidos, justo en el centenario del país. Por eso se le llama el Centennial State. Desde entonces, su historia se ha escrito entre cumbres nevadas, luchas sociales, pozos de petróleo y un profundo amor por la naturaleza. Hoy, Colorado sigue siendo un estado diverso, independiente y muy orgulloso de sus raíces. Y ahí lo tienes: una visita exprés al museo. Pero si tienes un rato, no lo dudes: dentro siempre hay una exposición o una sorpresa que merece la pena.







