
Los Korrigans
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Estás en la rue des Korrigans. Si nunca has oído hablar de ellos, ¡ya va siendo hora de conocerlos! Los korrigans suelen presentarse como pequeños duendes bretones.
Sin embargo, en los relatos tradicionales son más bien espíritus de la naturaleza, tan traviesos como imprevisibles, asociados a los páramos, las fuentes, las cuevas y, sobre todo, a lugares muy antiguos. Se los describe como seres de aspecto envejecido, con los pies peludos, los dedos finos y, a veces, pequeños cuernos ocultos. También se dice que poseen un inmenso tesoro escondido bajo tierra desde hace siglos, pero ¡cuidado con intentar apoderarse de él!
A los korrigans les gusta tanto recompensar como tender trampas. Pertenecen a un mundo invisible que despierta cuando el nuestro se duerme. Cuenta la leyenda que, al caer la noche, cuando la niebla cubre el páramo, salen de sus escondites para bailar en círculo en honor a los antiguos dioses celtas.
Algunos relatos incluso los convierten en guardianes de los megalitos, los únicos capaces de comprender los secretos que susurran estos gigantes de piedra. Pero ¡más vale no molestarlos! Los korrigans tienen fama de ser muy susceptibles y les encanta gastar malas pasadas a los caminantes demasiado curiosos.
Podrían hacer que te perdieras, hacer desaparecer algún objeto o arrastrarte a una de sus danzas, de la que sería difícil escapar. Así que, si vuelves a ver los alineamientos al caer la noche y escuchas risas entre la niebla, ¡ya sabrás quién anda por ahí!
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