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Te encuentras en la Place de la Petite Rigaudie, una de las puertas de entrada al casco histórico de Sarlat. A pocos pasos de las callejuelas medievales con sus casas de piedra dorada, esta plaza ofrece un contraste interesante: pertenece al urbanismo del siglo XIX, muy distinto del corazón antiguo de la ciudad. Se creó después de 1837 como parte de un gran proyecto municipal destinado a modernizar la ciudad, mejorar la salubridad y protegerla de las crecidas del río Cuze. Aquí, la historia reciente de Sarlat se hace más visible que su pasado medieval. El monumento más destacado de la plaza es sin duda el Monumento a los Caídos, erigido en 1923. En él puedes leer la larga lista de los hijos de Sarlat que murieron durante la Primera Guerra Mundial, un homenaje solemne que recuerda hasta qué punto el conflicto marcó a la región. Un poco más tarde, en 1946, se inauguró un segundo monumento dedicado a los resistentes y a las víctimas de los nazis. Esta doble presencia conmemorativa convierte la plaza en un lugar emblemático de memoria, donde todavía hoy se celebran las ceremonias del 8 de mayo, el 14 de julio y la Liberación. Pero la Place de la Petite Rigaudie también conoció tiempos más oscuros. Durante la ocupación alemana, el Hôtel de La Madeleine, que domina la plaza, fue utilizado como cuartel general de la Wehrmacht, y la Gestapo instaló allí sus oficinas en 1942. En todo el distrito de Sarlat, cerca de quinientas personas fueron víctimas de los nazis, una cifra que da una idea de la dureza de aquella época. La Place de la Petite Rigaudie es, por tanto, tanto un punto de acceso al centro histórico como un espacio de memoria, donde se entrelazan el urbanismo moderno, la herencia de las guerras mundiales y la vida contemporánea de la ciudad.






