Torre del Portalet

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Estás frente a la Torre del Portalet, construida en el siglo XV a la entrada del viejo puerto. Su nombre viene del provenzal y significa “puerta pequeña”. Y eso era exactamente: una puerta marítima, un umbral de piedra que marcaba la frontera entre el burgo fortificado y el Mediterráneo. Cuando un barco se acercaba, debía pasar entre esta torre y su gemela, la Torre Vieille, justo enfrente. Juntas formaban un paso estrecho, un corredor vigilado día y noche por los centinelas. Entrar en Saint-Tropez era cruzar el Portalet. Hoy la torre ya no necesita repeler invasores, pero no ha perdido su papel de punto de referencia. Su silueta redonda, adosada a las murallas, resulta familiar para los marineros, y fue aquí donde en 1981 nació una aventura convertida en leyenda: la Nioulargue, una regata amistosa que acabaría transformándose en las Voiles de Saint-Tropez. Cada otoño, más de doscientos veleros, desde yates clásicos hasta prototipos ultramodernos, se reúnen aquí en un espectáculo grandioso que hace vibrar toda la bahía. El Portalet ya no es la puerta que contenía al mar, sino la que abre Saint-Tropez al mundo entero, uniendo la tradición defensiva de ayer con la pasión náutica de hoy.

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