Palazzo Ducale

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Con más de 120 palacios en su haber, Génova podría haber caído en una especie de sensación de déjà vu continuo. Pero basta con fijarse un poco para ver que, por su tamaño, su color, su apariencia o incluso su orientación, cada una de estas residencias de prestigio es distinta de las demás. Copias no hay, y mucho menos en el caso del edificio que tienes justo delante. La construcción del Palazzo Ducale, uno de los mayores símbolos de la ciudad, comenzó en 1298, justo cuando Génova ascendía entre las principales potencias marítimas y militares del Mediterráneo. ¿Casualidad? Para nada: todo respondía a una voluntad clara de mostrar fuerza y prosperidad. A partir de 1339, el complejo se convirtió en residencia de los dux de la ciudad italiana, los dirigentes “populares” que gobernaron la República de Génova desde su instauración en el siglo XI hasta su caída a finales del XVIII. Tras un incendio en 1777 que lo dañó gravemente, el Palazzo Ducale fue reconstruido por completo en estilo neoclásico, y no barroco como al principio. Ese aspecto, restaurado en numerosas ocasiones, es el que sigue mostrando hoy, salvo en el caso de la “Torre del Pueblo”, también llamada Grimaldina. Testigo de la época medieval, esta fortificación fue la antigua prisión de Génova, activa hasta 1930. Bajo la protección municipal desde hace unas tres décadas, el Palazzo Ducale es hoy un conjunto de 3.000 m² repartidos entre la prefectura, varios comercios y espacios culturales donde se celebran exposiciones, conciertos y reuniones, como la cumbre del G8 de 2001.

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