

Shutterstock
Muy cerca de los canales y en pleno corazón histórico de Aveiro, la Praça da República ve pasar cada día a locales y visitantes sobre su suelo de calçada portuguesa, ese mosaico tradicional de adoquines blancos y negros. Pero reducirla a un simple lugar de paso sería una pena, sobre todo cuando merece la pena detenerse y fijarse en los edificios que la rodean. Empecemos por el Ayuntamiento, reconocible por su torre y sus banderas. Su construcción, hacia 1797, forma parte de las numerosas mejoras que recibió Aveiro cuando fue elevada al rango de ciudad. Antes de eso, el terreno estaba ocupado por la cárcel municipal. En cuanto a su estética, el edificio presenta un marcado estilo pombalino. En pocas palabras, se trata de un estilo arquitectónico portugués nombrado así por el Marqués de Pombal, político que, tras el devastador terremoto de 1755, lo introdujo en la reconstrucción de Lisboa por su rapidez de ejecución y su bajo coste. El resultado es una apariencia sobria y equilibrada. Justo al lado del Ayuntamiento se encuentra la encantadora iglesia da Misericórdia. Con su silueta estilizada y parcialmente cubierta de azulejos del siglo XIX, quizá haya sido lo primero que llamó tu atención al llegar. Construido entre los siglos XVI y XVII, este templo sería el fruto del trabajo conjunto de dos arquitectos, uno italiano y otro portugués. En su rica fachada principal destaca un magnífico portal tallado en piedra caliza que data de principios del siglo XVI. En la parte superior se superponen una imagen de Nuestra Señora de la Misericordia, la Cruz de la Orden de Cristo —o Cruz de Portugal—, el escudo real y una esfera armilar que simboliza la bóveda celeste. En el interior te espera una nave larga y muy alta, también revestida de azulejos, aunque estos —a diferencia de los del exterior— datan del siglo XVI. Para completar esta visión general de la Praça da República, solo falta mencionar la estatua que preside el centro de la plaza. Representa a José Estêvão Coelho de Magalhães, más conocido como José Estêvão, hijo de Aveiro, antiguo soldado, periodista, político y presidente del Parlamento portugués que dedicó su vida a la defensa de la libertad. La ciudad le rindió homenaje con esta obra de Simões de Almeida, inaugurada en 1889. Con todo lo que ofrece y todo lo que enseña, no cabe duda de que la Praça da República merece que te detengas a descubrirla.






