

El Kastellet
©Markus Bernet CC BY-SA 2.5 <https://creativecommons.org/licenses/by-sa/2.5/deed.fr>via Wikipedia Commons
Aquí tienes delante una pequeña ciudadela que se alza en el islote de Kastellholmen como un castillo medieval a orillas del agua. Este monumento de ladrillo rojo guarda una historia agitada de más de 350 años. Todo empezó en 1667 con la primera fortificación construida por Erik Dahlbergh para proteger el puerto de Estocolmo. Pero en junio de 1845 la antigua estructura explotó accidentalmente, lo que obligó a levantarla de nuevo por completo. Entre 1846 y 1848, el arquitecto militar Fredrik Blom, que también diseñaría el Nationalmuseum, trazó este nuevo Kastellet en estilo neogótico romántico, con su torre redonda y su escalera-torre de 20 metros. Tras el traslado de la flota a la ciudad de Karlskrona en 1680, el lugar perdió importancia hasta la Segunda Guerra Mundial, cuando volvió a tener un papel estratégico como punto de defensa antiaérea de Estocolmo. La Escuela de Artillería Costera lo utilizó hasta 1990, poniendo fin a tres siglos de uso militar. Hoy el Kastellet es conocido por una tradición única: cada mañana, soldados izan en lo alto el pabellón militar sueco, símbolo de que Suecia está en paz. Esta ceremonia diaria convierte a la pequeña fortaleza en un emblema vivo de la neutralidad sueca. Como anécdota curiosa, en 1996 un grupo de expatriados noruegos sustituyó temporalmente la bandera sueca por la suya para celebrar su fiesta nacional. Aunque no se puede visitar por dentro, desde el exterior el Kastellet regala una de las vistas más fotografiadas de Estocolmo. Esta ciudadela encarna a la perfección la transformación de Suecia: de gran potencia militar a nación pacífica, recordando cada día que la paz es nuestro bien más valioso.







