
Spalentor
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Te encuentras frente a la imponente Spalentor, una de las puertas medievales más impresionantes de Basilea y uno de los pocos vestigios todavía visibles de las antiguas murallas de la ciudad. Fue construida tras el gran terremoto de 1356, que destruyó gran parte de las fortificaciones. Los habitantes decidieron entonces reconstruir y reforzar las defensas urbanas, y esta puerta se completó hacia 1398 para proteger el acceso oeste de la ciudad. En aquella época formaba parte de un amplio sistema defensivo compuesto por murallas, fosos, numerosas torres y varias otras puertas. La Spalentor servía tanto como puesto de vigilancia como punto de control: todos los que llegaban desde el oeste, especialmente desde la vecina Alsacia, debían pasar por aquí, y las mercancías, viajeros y comerciantes eran inspeccionados y grabados, lo que la convertía también en un lugar importante para el comercio. Su arquitectura es típicamente gótica: la alta torre central, que supera los cuarenta metros, está flanqueada por dos torres circulares algo más bajas. Originalmente los techos eran más simples, pero tras una tormenta en el siglo XIX fueron reemplazados por los merlones que vemos hoy, reforzando su aspecto medieval. Del lado de la ciudad se observan también elementos decorativos y escudos que recuerdan que Basilea fue gobernada en su momento por un obispo. En el siglo XIX, cuando la ciudad se expandió, la mayor parte de las murallas fue demolida para dar paso a nuevos barrios; solo se conservaron tres puertas, siendo la Spalentor la más grande y mejor preservada. Hoy ya no sirve para defender la ciudad, pero sigue siendo un símbolo poderoso de su pasado. Pasemos bajo su arco, tal como lo hacían los viajeros de hace más de seis siglos.






