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Estás en Qafa e Pazarit, el corazón del antiguo bazar de Gjirokastër. Su nombre significa literalmente “el paso del bazar”, un lugar clave situado justo bajo las murallas del castillo y en pleno centro de la ciudad histórica, declarada Patrimonio Mundial de la UNESCO. El bazar existe desde el siglo XVII, pero el conjunto que ves hoy se debe sobre todo a la gran reconstrucción llevada a cabo hacia 1879, después de un incendio que destruyó casi por completo el barrio. Esta reconstrucción explica la notable unidad arquitectónica del lugar, con edificios diseñados según un mismo modelo otomano, de dos o tres plantas, fachadas de piedra, tejados de pizarra y tiendas abiertas a la calle, perfectamente adaptadas a la pendiente del terreno. En origen, la planta baja estaba dedicada a los artesanos, mientras que los pisos superiores servían como almacenes, talleres o espacios de vivienda, convirtiendo este barrio en un auténtico centro comercial y social. Vista desde arriba, la zona del bazar presenta una organización en forma de estrella, que conecta numerosas callejuelas empedradas con los distintos barrios del casco antiguo. Al pasear por aquí recorres un espacio que ha conservado su función original como lugar de intercambio, de encuentro y de vida cotidiana, hoy animado por tiendas de recuerdos, talleres artesanales, cafés y restaurantes tradicionales. A pesar del turismo, aún sobrevive parte de la artesanía local, especialmente el trabajo de la madera, los textiles, las alfombras y la venta de productos de la región como la miel, el aceite de oliva o el raki. A pocos pasos se encuentran varios monumentos destacados, entre ellos la mezquita del Bazar, construida en 1757 y única mezquita de la ciudad que sobrevivió al periodo comunista, así como la iglesia ortodoxa de San Sotir, del siglo XVIII, que recuerda la diversidad religiosa histórica de Gjirokastër. Hoy, Qafa e Pazarit sigue siendo uno de los lugares más fotografiados y concurridos de la ciudad, no solo por la armonía de su arquitectura, sino porque encarna el alma de Gjirokastër, un espacio donde más de cinco siglos de historia otomana, tradiciones comerciales y vida local continúan mezclándose de forma natural con el presente.






