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Hacemos un pequeño paréntesis en tu visita para presentarte algunos lugares interesantes que no hemos podido incluir en el itinerario. Si aún tienes tiempo para seguir descubriendo Múnich, puedes empezar por el barrio Maxvorstadt, al norte del casco antiguo. Con sus librerías, pequeñas tiendas, cafés, restaurantes y numerosos espacios culturales, es un barrio muy agradable para recorrer a pie.
Puedes pasar también por la amplia plaza de Königsplatz. Inspirada en la antigua Grecia, alberga dos importantes museos con colecciones dedicadas al periodo de la Antigüedad. La plaza es muy animada y suele acoger conciertos, proyecciones de cine al aire libre y otros eventos.
Al otro lado de la ciudad, no te pierdas el Maximilianeum, el monumental edificio que alberga el Parlamento de Baviera. Construido en el característico estilo Maximiliano, combina elementos neogóticos y renacentistas. Las amplias zonas verdes que se extienden a sus pies son perfectas para continuar el paseo a orillas del Isar.
Más al oeste, está el palacio de Nymphenburg que también vale la pena una visita. Antigua residencia de verano de la casa de Wittelsbach, este palacio real sumerge al visitante en varios siglos de historia bávara.
Y si quieres explorar los alrededores de Múnich, dirígete hacia Garmisch-Partenkirchen, a poco más de una hora en auto. Situada cerca de la Zugspitze, la montaña más alta de Alemania, esta localidad es una de las principales estaciones de esquí del país, y acogió los Juegos Olímpicos de Invierno de 1936. Además de esquiar, podrás disfrutar de fantásticas rutas de senderismo en cualquier época del año.
Muy cerca, encuentras a las gargantas de Partnach (Partnachklamm) que ofrecen un recorrido espectacular entre enormes paredes rocosas, junto a las aguas del río y a través de pequeños puentes, túneles y galerías. No muy lejos se encuentra también el lago Eibsee, al pie de los Alpes: con aguas cristalinas, hermosos senderos y una vista fabulosa del Zugspitze. En verano, puedes incluso bañarte en él, así que no olvides empacar tu traje de baño.
Y si no te dan miedo las alturas, puedes subir hasta la cumbre del Zugspitze. Una de las opciones es tomar el tren de cremallera hasta la meseta de la montaña y continuar después en teleférico hasta la cumbre. Desde allí, a 2.962 metros de altitud, la panorámica alcanza unos 400 picos repartidos entre Alemania, Austria, Italia y Suiza.
Encontrarás además una estación meteorológica del Servicio Meteorológico Alemán, que completa la visita.
Al este de Múnich, el lago Chiem (Chiemsee), conocido como el «mar de Baviera», alberga en una de sus islas el palacio de Herrenchiemsee, a menudo considerado como el “Versalles bávaro”. Para llegar hasta la isla tendrás que tomar un barco, y la visita del palacio es paga.
Por último, Salzburgo se encuentra aproximadamente a una hora y media de Múnich. Ciudad natal de Mozart, es también escenario del prestigioso Festival de Salzburgo, que cada año atrae a cientos de miles de espectadores. Además, su extraordinario centro histórico está inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO.
Ce point d'intérêt est présent dans les parcours ...
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