St Stephen’s Cathedral

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Destacándose en los alrededores como un remanso de historia y recogimiento poco común en Brisbane, la St Stephen's Cathedral aporta una nota solemne y serena al corazón de la ciudad. Al igual que muchas catedrales del mundo, su construcción se llevó a cabo en distintas etapas a lo largo de más de un siglo, desde la colocación de su primera piedra en 1860 hasta las ampliaciones finales en 1980. Sus dimensiones, discutidas en los planos una y otra vez, se adaptaron para acoger al creciente número de fieles que hasta entonces se reunía en la capilla vecina de Pugin, justo a su derecha. Más allá de su llamativa arquitectura neogótica, rematada con torres de arenisca, la catedral guarda auténticas joyas: una magnífica colección de vitrales del siglo XIX procedentes de Alemania, Francia, Inglaterra e Irlanda… como un pedacito de Europa transportado a más de 15 000 kilómetros. Y para terminar con un dato curioso, la gran campana de la St Stephen's Cathedral fue fundida en la misma herrería inglesa que la célebre Liberty Bell de Filadelfia… y que el mismísimo Big Ben de Londres.

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