

Pequeños muelles
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Aquí se tiene la extraña sensación de estar en muelles sin río. Las dársenas y la alineación de las fachadas recuerdan que en el pasado el puerto de Bruselas llegaba hasta la plaza. La actividad portuaria hizo de la cuenca Sainte-Catherine un importante centro de distribución de mercancías hasta principios del siglo XX. Las dársenas se rellenaron posteriormente, pero basta con echar un vistazo a los nombres de las calles del muelle y del barrio de restaurantes para recordar el bullicio del puerto y su gran pescadería.







